La Muerte Blanca

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Simo Häyhä, apodado la Muerte Blanca por los soviéticos

En Finlandia siempre ha habido una gran tradición de caza mayor, y esa experiencia fue utilizada por el Ejército finlandés para obtener la mayor presa posible: el hombre, concretado en su variante de soldado soviético inexperto y sin preparación en la Guerra de Invierno entre Finlandia y la URSS.

Muchos cazadores expertos se unieron al Ejército finlandés cuando la guerra era inminente a finales de 1939. Fueron encuadrados en batallones como francotiradores de élite, que hicieron mucho daño en el sorprendido Ejército Rojo.

Simo Häyhä fue el más célebre de los francotiradores fineses. Era un hombre de baja estatura, apenas 1,52 m. Este detalle, junto al uniforme blanco de las tropas finlandesas, que las hacía mimetizarse con el entorno, le hacía invisible a los soviéticos, quienes le apodaron «La Muerte Blanca». Se tapaba la cara con una tela blanca. Formaba parte de la 6ª compañia del 34 regimiento de infantería. Logró matar a 505 soviéticos en solo 100 días, especializándose, como si de caza mayor se tratase (en realidad, así era), en oficiales. Era capaz de esperar varios días, a temperaturas de hasta 40 grados bajo cero al enemigo. Dejaba pasar al grupo de enemigos hasta que localizaba al que daba las órdenes. Entonces, con toda la sangre fría del mundo, le eliminaba. Se dice de él que podía derribar a su víctima a 450 m de distancia. Para evitar que el vaho de su aliento le delatase (no olvidemos las fechas y la latitud en las que se desarrollaron los combates), se llenaba la boca de nieve.

Los soviéticos intentaron tenderle trampas para acabar con él, utilizando la artillería o con francotiradores propios. Por fin, el 6 de marzo de 1940 Häyhä sufrió una espantosa herida a consecuencia de una bala explosiva que le destrozó la mandíbula izquierda y le reventó esa parte de la cara, una herida que le dejó en coma y marcado físicamente para el resto de su larga vida, ya que falleció en 2002. El día que recuperó el conocimiento, la guerra había terminado: la paz se firmó poco después de que cayese abatido. Tras la guerra fue ascendido a teniente por el mariscal Mannerheim, el máximo héroe nacional finlandés. Tardó varios años en recuperarse de sus heridas. Tras la Segunda Guerra Mundial se dedicó a la caza, sobre todo de alces, y a la cría de perros, Nunca dejó de ser un humlide granjero que hizo lo que se le ordenó lo mejor que pudo, según sus propias palabras.

Häyhä utilizaba un fusil M28 Pystykorva, variante finlandesa del rifle Mosin-nagant de fabricación soviética. Al contrario que sus compañeros francotiradores, no solía utilizar la mira telescópica de su arma para no dar pistas al enemigo, ya que en ocasiones, se delataban a sí mismos a causa del reflejo del sol en las lentes de estas miras. Además con las bajas temperaturas, las miras se empañaban o rompían con bastante facilidad. También utilizó el subfusil finlandés Suomi KP/31.

John Huston en las islas Aleutianas

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John Huston, uno de los grandes directores de cine norteamericanos de todos los tiempos, y como otros cineastas como Frank Capra o John Ford, se involucró en la Segunda Guerra Mundial. Tras ser movilizado, fue destinado en principio a las ignotas islas Aleutianas, al norte del Pacífico, donde completó un documental que se tituló precisamente «Informe desde las Aleutianas» («Report from the Alautians» es el título original). La película es de 1943, con guión del propio Huston y música de Dimitri Tomkin. El metraje es de 47 minutos.

En este reportaje, el director de obras maestras como «El halcón maltés», «La Reina de África» o «El hombre que pudo reinar», consigue aunar su sabiduría cinematográfica con imágenes históricas espectaculares. En el documental, Huston cuenta la  construcción de bases militares norteamericanas en las gélidas islas Aleutianas, algunas de las cuales habían sido invadidas por los japoneses. Huston intentó reflejar la tensión a la que estaban sometidos un grupo de soldados norteamericanos ante la inminencia del combate en un ignoto rincón del mundo, cercano a Alaska. El director realizó tres documentales entre 1942 y 1945 para el US Army Signal Corps (USACS), organismo del Ejérito de EEUU que desarrolla comunicaciones y sistemas de informaciòn para las Fuerzas Armadas. Los otros documentales que realizó durante su servicio militar fueron «San Pietro» (1945) y «Hágase la luz» (1946). Este último abordaba un espinoso tema; el de los veteranos de guerra que retornaban psíquicamente enfermos a casa, como consecuencia de la descomunal tensión que supone cualquier conflicto armado.

Huston era un hombre alto, elegante, encantador y con un insaciable gusto por la vida, por los caballos, las mujeres, la bebida, el juego, la aventura, el trabajo, la lectura, el arte, Irlanda y por casi todos los asuntos mundanos, como refleja en sus interesantísimas y divertidas memorias. Un aventurero nato, cuya condición se nota en todas y cada una de sus películas.

Lucky Luciano

lucky_lucianoInteresante personaje de la Mafia Italiana en America. Lucky Luciano el capo más poderoso de la mafia americana desempeñó un papel importantísimo en la Segunda Guerra Mundial. Paralizó una huelga en los muelles de Manhattan que hubiera llevado al traste con el transporte de materiales para la guerra. También actuó planificando y apoyando la invasión aliada  en Sicilia. Gracias a esto fue puesto en libertad, pero se le prohibió volver a Estados Unidos. Fue el creador de la comisión y de las cinco familias sicilianas, dueñas del hampa americana.

Vivía en New York en el Waldorf-Astoria, salía con bailarinas de strip-tease. Y obligó al look gánster. Decía que se podía matar pero con elegancia y buenos trajes.

La muerte del actor Leslie Howard

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Cartel de Pimpinela Escarlata en España, protagonizada por Leslie Howard

Leslie Howard Stainer, célebre actor británico, nació en Londres en 1893, en el seno de una familia de origen húngaro. Combatió en el Ejército británico durante la Primera Guerra Mundial, durante la cual, y fruto de la tensión del combate, tuvo problemas de salud mental. Los médicos le recomendaron que para superar sus problemas físicos, se dedicase a la interpretación, que es lo que Howard hizo. Y con gran éxito, desde luego.

Así, al finalizar la Gran Guerra trabajó como actor de teatro en Londres, alcanzando un gran éxito de público y crítica, lo que le llevó a coquetear con el cine mudo británico. Pero fueron los norteamericanos los que terminaron tentándole para que fuese a actuar a Broadway, el corazón artístico de Nueva York. De ahí a Hollywood sólo había un paso. En 1930 interpretó el papel protagonista de la película «Outward Bound». En 1935, llegaron «La Pimpinela Escarlata», en 1938, «Pigmalión» y por fin en 1939, la monumental «Lo que el viento se llevó».

Al estallar la Segunda Guerra Mundial, Howard puso su experiencia al servicio del espionaje británico, cuyos mandos consideraron que el prestigioso y maduro actor podía colaborar perfectamente en el esfuerzo aliado por ganar la guerra, impartiendo conferencias por todo el mundo. Además lanzó consignas antinazis a través de la radio y protagonizó algunas películas de propaganda de guerra.

El 1 de junio de 1943, Howard embarcó en Lisboa en un avión bimotor Douglas DC-3, rumbo al aeródromo inglés de Whitchurch. El trayecto era arriesgado, a pesar del carácter civil del avión y de su color azul celeste, que indicaba claramente que no era un avión de combate, algo que en circunstancias normales hubiese alejado a los aviones de la Luftwaffe, pues le hubiesen dejado continuar viaje. Sin embargo ese día no fue así, y una formación de aviones de combate alemanes Junkers Ju 88 sobrevolaban el Golfo de Vizcaya para proteger la ruta de los submarinos germanos con base en las costas francesas. Los pilotos alemanes tuvieron que ver por fuerza el distintivo civil del avión en el que viajaba Howard, y aún así atacaron sin piedad al indefenso Douglas, que cayó derribado al mar sin remisión.

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Wilfrid Israel, empresario judío exiliado en Londres

¿Por qué atacaron los aviones alemanes a un avión civil? Lo que es evidente es que el ataque acabó con la vida de todos los pasajeros, Leslie Howard incluido. Hay varias hipótesis. Puede que los pilotos nazis no advirtieran que tenían ante ellos un aparato comercial, sino un avión de combate, hipótesis altamente improbable, pues las condiciones de visibilidad ese día eran excelentes. Otra versión sobre el hecho asegura que entre el pasaje viajaba Wifrid Israel, influyente judío alemán exiliado en Londres, donde había creado una organización de acogida a refugiados de sus mismas creencias, y que como él, habían logrado escapar del régimen nazi. Además Israel trataba de atraer a científicos judíos a la causa aliada, por lo que los servicios secretos nazis le tenían en su lista negra, y sabían de su presencia en aquel viaje fatídico. Igualmente es posible que estos mismos espías, muy activos en la neutral Lisboa, tuviesen fichado al propio Howard, especialmente odiado por el temible ministro de Propaganda nazi Joseph Goebbels, a causa de la influencia del actor sobre la opinión pública aliada y su fuerte compromiso antinazi.

Winston Churchill, el primer ministro británico, aseguró en sus memorias que entre los pasajeros del Douglas había un hombre físicamente parecido a él mismo, lo que pudo confundir a algún espía alemán poco avispado, que pensó que se trataba del propio Churchill y que la ocasiòn la pintaban calva. Posteriormente al derribo del avión, circuló un rumor que aseguraba que en él viajaba un «doble» de Churchill. Según esta enrevesada versión, los servicios secretos británicos decidieron que un doble del «premier» británico viajase en ese avión, a fin de despejar la ruta del aparato donde viajaba el verdadero Churchill, que se suponía que había visitado el norte de África y que debía volver a Gran Bretaña. Pero, ¿se pudo poner en peligro la vida de todos los pasajeros de un avión civil para proteger el viaje de Churchill? Pues no sabemos. Puede que sí, pues era un personaje imprescindible para el desarrollo de la guerra. No obstante, sólo sabríamos algo a ciencia cierta si la documentación de la Luftwaffe hubiese existido, pero el mariscal Goering, el máximo responsable de la Fuerza Aérea alemana, ordenó destruir todos los archivos de la misma poco antes de finalizar la guerra. Los demás testigos que pudieron haber arrojado algo de luz sobre este asunto, los tripulantes de los Junkers, no sobrevivieron a la contienda.

Así pues, lo único que podemos asegurar es que el avión en el que viajaba el afamado actor que interpretó a Ashley Wilkes en «Lo que el viento se llevó» fue derribado sobre el Atlántico el 1 de junio de 1943.

La Curiosa historia de Rudolf Hess

Rudolf Hess Lugarteniente de Hitler comenzó su historia en el año 1932 cuando fue nombrado director del partido. En el 33 pasó a ser Viceführer, Siendo el número tres del partido después de Goering.

Lugarteniente de HitlerSin embargo, parece ser que no era muy inteligente y el propio Hitler le excluyó de decisiones de trascendencia.

Con la influencia de Bormann, la influencia de Hess en el partido disminuyo. Y empezó a planificar un golpe de efecto que restituyera su anterior prestigio. Era amigo de Karl Haushofer un general conservador que junto con su hijo no eran partidarios de la guerra contra Inglaterra. Tras la caída de Francia, muchos nazis pensaron que era el momento de acabar la guerra y ofrecer la paz a Gran Bretaña. El mismo Hitler envió una oferta a Londres que fue rechazada por Churchill.

Animado por la sugerencia de los Haushofer, le sugirieron que se pusiera en contacto con el Duque de Hamiltón, miembro destacado de la aristocracia escocesa y de la cámara de los Lores. Sin embargo, los alemanes ignoraban que no tuviera buenos contactos con el Rey ni con el Gobierno inglés.

Al comenzar la Guerra, Hess pidió a Hitler permiso para alistarse en la Luftwaffe, que le fue negado. Incluso le prohibió volar, cosa que no cumplió y que hacía en secreto. Era amigo del profesor Messerschmitt y le gustaba probar varios modelos. Al parecer, Hess intentó llegar al Reino Unido, pues tras su aterrizaje en Escocia, el mismo reconoció que era su cuarto intento. El 10 de mayo de 1941 montó en un Messerschmitt Bf 110D y se dirigió hacia Inglaterra. Los historiadores cuentan que Hitler reaccionó violentamente ante la ocurrencia de Hess, pero su hijo afirma que el Fuhrer estaba al corriente de la operación. La Luftwaffe salió en persecución del ¨loco».

Hess llegó a la costa inglesa y siguió hasta Escocia, se empezó a quedar sin gasolina y volteo el avión para poder salir despedido con un paracaídas, la cola del avión le golpeó y perdió el conocimiento. Fue encontrado por David McLean un agricultor que vio estrellarse el avión y fue a socorrerle. Fue cuidado en su casa y habló perfectamente el inglés. No dijo quien era pero pidió que le llevaran a ver al Duque de Hamilltón, los soldados al ver que no estaba armado y además sonriente le preguntaron quién era, dijo que era Alfred Hauptmann en una misión especial. El Mayor Donald se dio cuenta de que era Hess y le trasladaron al cuartel general de Maryhill.

Al día siguiente, el Duque de Hamilltón llegó para ver, en privado, a Hess. Este intentó convencerlo de que Hitler quería acabar la guerra. Ese mismo día el Duque se puso en contacto con el secretario de Churchill que le concedió una entrevista. Churchill no creía lo que le contó, y al final lo consideró como una «aventura particular». Hamilltón volvió a entrevistarse con Hess y con Kirkpatrick, un experto en asuntos alemanes. Hess volvió a decirles que los alemanes habían ya ganado la guerra y que era el momento de pararla y dejar que los ingleses siguieran con sus colonias. Hess fue revisado por un psiquiatra y dijo, que aunque parezca lo contrario, no estaba loco. Churchil mandó a Eden que Hess debía de ser confinado y tratado como prisionero de guerra. Se le metió en la Torre de Londres y así empezó un cautiverio de 46 años. Al finalizar la guerra se le internó en la prisión especial de Spandau. En el año 86 ingresó en el Hospital por un problema degenerativo por la avanzada edad. Hubo un movimiento internacional para sacar a Hess de la cárcel pero la URSS se negó. El 17 de noviembre de 1987

La Infancia del Dr Goebbels

Goebbels niño
Goebbels niño

La niñez del hombre que formó el mito del Führer para el pueblo alemán, fue un tanto triste. A los 12 años contrajo la polio y quedó cojo para toda su vida. Perteneció a una familia de clase media baja. Era un brillante estudiante y sacó la carrera siendo el primero de su promoción. Sus padres, devotos católicos, quisieron que se ordenara sacerdote. Pero desatendiendo los consejos y las becas obtenidas de la fundación Alberto Magno prefirió la política y las chicas. Pese a su débil aspecto tenía un gran éxito en las relaciones debido a su simpatía y facilidad de palabra. Fue rechazado en el Ejército y esto le creo un gran desprecio por los generales. Escribió en su juventud varios libros, uno sobre la vida de Jesús. El más importante fue Michael, una especie de diario pomposo y fatuo de alguien que es todo, estudiante, Revolucionario, obrero… En este libro aparece el primer ataque a los judíos, afirmando que Cristo no podía ser de esa raza inferior, pero los historiadores piensan que estos párrafos fueron añadidos posteriormente, cuando ya era el artífice de la propaganda nazi.

La desaparición de Saint-Exupéry

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El escritor francés Antoine de Saint-Exupéry fue el autor de una obra mundialmente conocida y muy popular. «El Principito». Además de escritor, Saint-Exupéry fue piloto comercial y protagonizó algunos vuelos importantes como el París-Saigón y el Nueva York-Tierra de Fuego.

En 1939, a los 39 años de edad, se alistó en la fuerza aérea francesa, en la que se presentó voluntario en las misiones más arriesgadas, dado su carácter aventurero. Cuando la Alemania nazi invadió Francia, Saint-Exupéry se exilió en Nueva York, donde escribió la obra que le ha hecho inmortal, la anteriormente citada «El Principito». Cansado de la vida tranquila que llevaba en Nueva York, se alistó de nuevo en las fuerzas aéreas, esta vez aliadas, a pesar de que en un principio le consideraron muy mayor para pilotar un avión.

En junio de 1944 se efectuó el desembarco de Normandía, la mayor operación anfibia de la Historia. A fin de dividir la tropas alemanas destacadas en Francia, el Alto Mando Aliado decidió realizar otro desembarco, de menor magnitud, obviamente, en Provenza, al sur de Francia. Para ello era necesario diseñar un mapa de las defensas alemanas en la zona. Saint-Exupéry fue la persona elegida para esta misión, dada su trayectoria. Lo que tenía que hacer era localizar y fotografiar las defensas germanas. El 31 de julio de 1944 fue el día de su última misión, despegando de un aeródromo de la isla de Córcega en un avión de combate Lightning P-38, que pilotaba él mismo. Desapareció de las pantallas de radar hacia las 13:00 horas.

A partir de este momento entramos en el territorio del misterio y de la conjetura. Como es habitual, existen varias versiones sobre el hecho. Unos dicen que sufrió una avería mecánica, otros que fue derribado por los alemanes, otros que el escritor fingió su muerte para desaparecer del mapa y vivir otra vida diferente a la que vivió hasta ese momento. Otros,

Zur arte-Sendung am 02. Juli 2000 um 22.25 Uhr Themenabend: Prinz der Lüfte Der Poet und Pilot Antoine de Saint-ExupÄry Der kleine Prinz und der Pilot 3: Antoine de Saint-ExupÄry © Coll. F. d'Agay Fotos: ARTE / Fondation Antoine de Saint-ExupÄry
Antoine de Saint-Exupéry

en fin, que Saint-Exupéry, harto de todo, había decidido suicidarse, estrellando su avión contra el mar.

Desde el día de marras, se han financiado misiones para buscar los restos de avión del escritor. En 1998, un pescador de la Provenza encontró en su red una pulsera de oro que llevaba grabados los nombres «Antoine de Saint-Exupéry» y «Consuelo», su mujer argentina. En el brazalete también aparecían las palabras «Reynal and Hitchcock Inc. 386 4th ave. NY City USA»: la sede de la editorial neoyorkina que había publicado parte de su obra. Era evidentemente un objeto personal del escritor y militar francés, lo que animó a algunos cazadores de tesoros a rastrear la zona para buscar el avión, lo que no gustó demasiado a los herederos de Saint-Exupéry, partidarios de dejar las cosas como estaban.

En 2004, el Departamento de Investigaciones Arqueológicas Submarinas francés encontró una pieza del Lightning de Saint-Exupéry en las aguas de Marsella, en una zona próxima  donde el pesacador halló el brazalete. La pieza tenía un número, el 2734, justamente el número de matrícula militar del aparato pilotado por el autor de «El Principito». A pesar de haber sido localizado parte del fuselaje del avión, jamás sabremos cual fue la causa de la muerte de Saint-Exupéry.

El fin de un mito del swing

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Glenn Miller

Glenn Miller era un mito de la música en EEUU. Era un virtuoso del trombón y pronto organizó su propia orquesta, de la que fue director. El sonido de su música es inconfundible. Valgan como botón de muestra las celebérrimas canciones In the Mood o Chattanooga Choo Choo, que todos hemos escuchado en más de una ocasión, símbolos de la Norteamérica más joven y desenfadada.

En octubre de 1942, Miller se alistó en el Ejército norteamericano como músico, con el rango de capitán, aunque fue ascendido pronto al empleo de mayor. En los días del desembarco de Normandía, Miller propuso a las autoridades militares realizar una gira por Gran Bretaña para actuar delante de las tropas norteamericanas destacadas en la isla y de las británicas, a fin de mantener elevada la moral de los soldados. En los siguientes meses, y desde junio de 1944, la orquesta de Miller celebró más de 70 conciertos. Pero el 15 de diciembre, Miller desapareció del mapa para siempre, eso sí, dejando intacto su legado musical. Tenía 40 años.

Miller deseaba actuar en suelo francés para solaz alegría de los soldados aliados que avanzaban trabajosamente hacia Alemania, liberando los territorios franceses, holandeses y belgas hasta ese momento ocupados por los nazis. Y quería actuar tanto en bases militares como en los hospitales franceses que acogían a los heridos del avance aliado. Por ello decidió viajar personalmente a París, a fin de preparar una emisión especial por radio para el día de Navidad. Aunque esta tarea la ejercía habitualmente su manager, en esta ocasión decidió ocuparse él mismo. El 15 de diciembre  de 1944 las condiciones meteorológicas en el Canal de la Mancha eran pésimas, pero Miller no quiso posponer su viaje. Así que partió desde la ciudad inglesa de Bedfordshire en un pequeño avión monomotor Noorduyn Norseman D-64, de diseño canadiense, junto al piloto y otro oficial norteamericano. Aquí se pierde la pista del genial artista y de sus compañeros.

Como siempre que se trata un misterio de esta naturaleza hay varias versiones para explicar los hechos, a cual más increíble. Una de estas hipótesis fue lanzada por el empresario inglés John Edwards, que había sido piloto de la RAF durante la guerra, y rendido admirador de la música de Miller. Pues bien, según Edwards, Miller fue asesinado en París días después de la supuesta desaparición del Norseman, en algún prostíbulo del barrio de Pigalle. Pero, en buena lógica, las autoridades militares no podían descubrir al mundo que un mito nacional como Miller hubiese fallecido rodeado de circunstancias tan sórdidas, y lanzaron la versión oficial del accidente aéreo, mucho más asumible por el gran público. Pero hay más versiones. Unos dicen que fue apuñalado o tiroteado en confusas circunstancias relacionadas con ajustes de cuentas por causas pendientes en el mercado negro. Incluso que fue torturado por la Gestapo hasta morir. Otros dicen que en realidad el músico era en realidad un contrabandista, incluso un agente nazi que huía rumbo a Alemania, descubiertas sus inconfesables actividades por los Aliados.

Conocemos también la versión que proporcionó el propio hermano de Glenn Miller, Herb, quien aseguró, ya en 1983, que si bien el avión despegó, pronto regresó a la base, pues el músico se encontraría muy enfermo, y moriría al día siguiente como resultado de una enfermedad pulmonar, desarrollada a consecuencia de su desmedida afición por el tabaco. Herb Miller mantuvo silencio durante tanto tiempo por respeto a su hermano, que según le manifestó en alguna ocasión, siempre había deseado morir de forma heroica y no en una cama de hospital.

En 1984, otro antiguo piloto de la Royal Air Force, Fred Shaw, planteó otra línea de investigación con su testimonio, sin duda más plausible que todas las anteriores. Shaw afirmó que aquel fatídico 15 de diciembre de 1944, el día de la desaparición de Miller y sus compañeros, regresaba de una misión de bombardeo sobre tierras alemanas. Shaw tenía el cargo de navegante en un bombardero Lancaster, y el avión regresaba sin haber cumplido la misión encomendada. En esos casos, los aviones aliados tenían orden de deshacerse de las bombas no utilizadas, y lo hacían  arrojándolas sobre una zona plenamente delimitada sobre el mar. Eso es lo que hizo el Lancaster de Shaw: soltar su mortal carga sobre una zona del Canal de la Mancha. Shaw miró hacia abajo para ver como explotaban las bombas, cuando vio un pequeño avión dabajo del bombardero, y que volaba a menor altura. La tripulación no fue capaz de discernir si la explosión alcanzó al monomotor o si este continuó viaje. Los tripulantes informaron del incidente, pero parece que no quedó constancia oficial en ningún documento, clasificado o sin clasificar. Los protagonistas olvidaron el hecho, hasta que bastantes años más tarde, Shaw vio una película en la que se narraba la misteriosa desaparición de Miller y el veterano aviador recordó lo sucedido sobre el Canal de la Mancha décadas atrás. El Ministerio de Defensa británico llevó entonces a cabo una investigación, pues hasta entonces no había querido tomar cartas en el asunto, al ser Miller ciudadano norteamericano, aunque también era cierto que el avión del músico despegó desde suelo británico. La investigación confirmó el relato de Shaw: una bomba descargada por algún bombardero que regresaba de Alemania pudo acabar con la vida de Miller y sus acompañantes, en una fecha en la que el mal tiempo impedía buena visibilidad para los aparatos que cruzaban el Canal. Pero en el momento en el que sucedió el hecho, contar que el mítico artista había caído derribado por fuego amigo, no era  políticamente correcto, y no habría hecho más que minar la moral de las tropas. El accidente aéreo, sin más, era mucho más vendible. Por ello, en realidad seguimos sin conocer qué le ocurrió realmente a Glenn Miller. Al menos nos queda su música.

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James Stewart, en «The Glenn Miller Story»

En 1953, se rodó la película biográfica «The Glenn Miller Story», dirigida por Anthony Mann y protagonizada por James Stewart. En España e Hispanoamérica, el film se comercializó con el título de «Música y lágrimas».

Quisling, sinónimo de traidor

Durante la Segunda Guerra Mundial, quisling se convirtió en sinónimo de traidor. Veamos el porqué en este artículo.

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Operación Weserübung

La «Operación Weserübung» era el nombre clave que encubría el plan de invasión alemán de Dinamarca y Noruega, que hasta ese momento, marzo de 1940, habían sido países neutrales. El objetivo de Hitler era adelantarse a los británicos en el dominio de las rutas de transporte de mineral procedente de Suecia. La mayor parte del acero sueco era trasportado hacia Alemania a través de puertos noruegos. El 31 de marzo de 1940, el Führer dio vía libre a la Operación Weserübung, lo que le aseguraría el transporte del acero sueco, pero también proporcionaría a Alemania una excelente base de operaciones contra Gran Bretaña, pues la Luftwaffe podría lanzar sus ataques aéreos con cierta comodidad contra el norte de Inglaterra y Escocia. La extraordinaria coordinación entre todas las fuerzas armadas alemanas dio como resultado la conquista y ocupación de Noruega, anticipándose de este modo a las operaciones británicas, que habrían comenzado a maniobrar en el mismo sentido. Los alemanes desembarcaron con precisión milimétrica en 7 puntos de la costa occidental noruega, en lugares tan estratégicos como Oslo, Stavanger, Bergen, Dronheim y Narvik. Y de paso invadieron también Dinamarca, que les ocasionó menos quebraderos de cabeza que Noruega. El gobierno alemán justificó su acto en sendos comunicados oficiales enviados a Oslo y Copenhague, asegurando que su presencia en aquellos países escandinavos era absolutamente necesaria para proteger su neutralidad de un más que probable ataque aliado. Los daneses capitularon sin apenas combatir.

Pero el caso noruego fue muy diferente, pues el gobierno de este país ordenó el 10 de abril de 1940 la movilización de 60000 hombres, que fueron apoyados por tropas británicas, francesas y polacas. La Marina alemana sufrió en Narvik graves pérdidas en un ataque soportado por la Armada británica, que logró desembarcar hasta 25000 soldados aliados. Cuando la rendición de la guarnición alemana de Narvik, en franca desventaja ante los aliados, parecía inevitable, los aliados decidieron trasladar su contingente al nuevo frente que los propios alemanes habían abierto en Francia. Tras estos apuros, la Wehrmatch controló de nuevo Narvik el 8 de junio de 1940. Era un puerto fundamental para la estrategia alemana, pues aquí se embarcaban los minerales que tanta falta hacían a la gigantesca maquinaria militar nazi.

Haakon VII
El rey Haakon VII de Noruega

El ataque de Alemania a Francia y los países del Benelux (Holanda, Bélgica y Luxemburgo) distrajo la atención aliada en la península escandinava, obligando a su retirada de Noruega.  Los alemanes ocuparon el país, y recibieron el apoyo del partido nacionalsocialista local, el Nasjonal Samling, dirigido por Vidkun Quisling. Quisling ya había apoyado a la Wehrmatch en la invasión de Noruega, pero además hizo más por los nazis, pues reclutó a unos 6000 compatriotas para incorporarlos en las temibles SS. Los alemanes presionaron para que Haakon VII nombrara primer ministro a Quisling, tras la destitiución del gobierno democrático noruego. Como no lo consiguió, ya que Haakon prefería abdicar a nombrar un gobierno encabezado por el caudillo nacionalsocialista noruego, Quisling se autoproclamó presidente. Los alemanes le depusieron el 15 de abril, pues no contaba con apenas apoyos internos. Hitler le escribió dándole las gracias por sus desvelos en ayudar a la invasión alemana.La reputación de Quisling cayó bajo mínimos, pues en casa era considerado un traidor y en Alemania, un fracaso. Al menos de momento. El 24 de abril, visto que Haakon VII (se exilió en el Reino Unido) nunca sería ganado para la causa nazi, Hitler nombró comisario del III Reich para los asuntos noruegos a Josef Terboven. Terboven no quería saber mucho del Nasjonal Samling, y además no tenía demasiadas simpatías por Quisling. A finales de 1940, la monarquía noruega había sido suspendida, pero se mantuvo el Parlamento y una especie de gabinete de ficción. El Nasjonal Samling, a pesar de las diferencias entre Quisling y Terboven, el único partido pro-alemán, fue promocionado a puestos de poder, pues era el único apoyo con el que contaban los alemanes en el país escandinavo. A comienzos de diciembre de 1940, Quisling viajó a Berlín a negociar el futuro de Noruega, si es que algo había que negociar a ojos de los gerifaltes nazis. Pensaba que si Noruega apoyaba a la Alemania nazi en el campo de batalla, no era necesaria la anexión del territorio noruego al III Reich, y podría mantener cierta independencia de Alemania para tener las manos libres dentro de su propio país. Endureció la represión contra la cada vez más poderosa resistencia en el país, arrestando a los líderes del Partido Comunista Noruego y amedrentando a los sindicatos.

En enero de 1942, el comisario Terboven le confirmó a Quisling que Hitler había aprobado por fin la transferencia del poder, y que el gobierno alemán en Noruega finalizaría a fines de enero, al menos de forma teórica, pues en la práctica, no dejaba de ser un estado satélite del III Reich. Finalmente Quisling ocupó el cargo de Ministro Presidente de Noruega el 1 de febrero de 1942, a pesar de su tremenda impopularidad dentro del país. Eso sí, apoyado por Hitler y en una posición fuerte dentro de su propio partido. Noruega se convirtió oficialmente en marzo de 1942 en un Estado de partido único. Un Estado fascista al uso. Como otros tantos de Europa. Obviamente, la resistencia interna a Quisling fue en aumento. Para más inri, la gestión del Ministro Presidente no gustaba a nadie, ni siquiera  a Hitler, quien amonestó duramente a su marioneta, que se quedó sin la «independencia» que tanto anhelaba. A pesar de sus problemas con el Führer, Quisling contribuyó a la puesta en marcha de la Solución Final, la gigantesca operación de exterminio del pueblo judío en los países europeos ocupados por Alemania o dentro de su órbita, como era Noruega, pues comenzó por confeccionar un censo de ciudadanos noruegos de esta creencia, aunque posiblemente no conociese el objetivo final de tales peticiones que emanaban desde Berlín. Consciente o no lo que iba a ocurrir, lo cierto es que uno de los cargos de los que fue acusado al final de la guerra por un tribunal noruego, fue su participación en el exterminio judío.

Tras la derrota alemana en Stalingrado de febrero de 1943, Quisling supo que para recuperar el respeto de Hitler, debía apoyar militarmente a la maquinaria militar alemana, que comenzaba a mostrar alguna grieta. Comprometió a Noruega con el concepto de guerra total, el gran esfuerzo bélico alemán. Las tornas en el conflicto estaban cambiando. A partir de enero de 1945, los nazis decidieron utilizar la táctica de tierra quemada en Noruega, llegando a disparar a los civiles noruegos que se negaban a evacuar la región. Además la población civil también sufrió en sus propias carnes los bombardeos aéreos aliados. Por otro lado, la resistencia interior noruega cada vez se hacía más fuerte. Quisling sabía que el final del nacionalsocialismo, tanto en Alemania, como en Noruega estaba próximo. Con el suicidio de Hitler se sintió con las manos libres para tratar de ofrecer un gobierno de transición entre él y el gobierno noruego en el exilio. Con la rendición incondicional de Alemania, su propia posición se hizo insostenible.

El 9 de mayo, Quisling y sus ministros se entregaron a la policía. El 20 de agosto se celebró su juicio. Fue acusado de golpe de Estado, asistir al enemigo, intentar alterar ilegalmente la Constitución, de asesinato, robo, malversación de fondos, haber conspirado con Hitler para la ocupación de Noruega y de contribuir a la Solución Final. Condenado a muerte, fue fusilado el 24 de octubre de 1945 en la fortaleza de Akershus, en Oslo. Su nombre había quedado unido para siempre a la ignonimia: quisling, sinónimo de traidor, un término que fue acuñado por el rotativo británico The Times el 15 de abril de 1942:

«A los escritores, la palabra Quisling es un regalo de los dioses. Si se les había ordenado inventar una nueva palabra para traidor… difícilmente habrían dado con una combinación más brillante de letras. Auditivamente logra sugerir algo resbaladizo a la vez que tortuoso«