Karl Kraus (1874-1936)

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Kraus nació en 1874, en el seno de una familia judía del norte de Bohemia. Su padre era un rico empresario del sector del papel. La familia se trasladó a Viena siendo todavía un niño. Durante sus años de universidad,  se unió al grupo Jung-Wien, precursor del modernismo y trató de abrirse camino como actor y director de teatro. Pero fracasó en sus planes, abandonó los estudios universitarios y se dedicó a escribir para revistas y diarios vieneses. En 1897 se convirtió en corresponsal en Viena del Breslauer Zeitung. En 1899 fundó la revista Die Fackel (La Antorcha), con el objetivo de denunciar lo que Kraus consideraba degradante en la política, la moral e incluso en la lingüística de su tiempo. Por la orientación pacifista de la revista, fue secuestrada por las autoridades austrohúngaras en varias ocasiones durante la Primera Guerra Mundial.

Además de la intensa labor de este autor como articulista y ensayista, destacar otras creaciones suyas como poemas, libros de aforismos, un drama antibélico («Los últimos días de la humanidad (1918-1919)») . Fue un satírico, gran orador y un formidable polemista. A partir de 1933 avisó de la progresiva deshumanización que iba a provocar el ascenso al poder de Hitler y el nacional-socialismo. Falleció en Viena en 1936.

El comunismo y la ciencia

comunismo-y-ciencia1Como doctrina basada en el materialismo dialéctico, dentro del marxismo no tiene cabida el holismo vitalista de la ciencia nórdica. La unidad que los marxistas buscaban se resumía didácticamente como la de la mano, el corazón y la mente, esto es, entre el trabajo productivo y el conocimiento científico.

Los teóricos del marxismo dedicaron sus esfuerzos a demostrar que los avances más importantes de la ciencia moderna se ajustaban a las premisas marxistas de que la existencia material da forma a la consciencia y de que las clases trabajadoras poseen una consciencia con menos interés en mantener falsedades e ilusiones que las clases burguesas.

Así, la Unión Soviética (y tras ella los países del bloque comunista europeo y China) bajo la autoridad de Stalin consideró que el lamarckismo de Lysenko tenía que estar más próximo a la realidad que la genética ordinaria porque reflejaba los intereses del proletariado, a la vez que rechazaba la física cuántica porque negaba la lucha de clases y la materialidad de la naturaleza.

El marxismo negó la autonomía de la ciencia moderna para establecer sus propias normas y estándares de validez; la ciencia sería la criada de la teología del marxismo.

El Nazismo y la ciencia.

Nietzche y HitlerEl nazismo fue el primer movimiento anticiencia (algunos de sus jerarcas tenian ideas pesudocientíficas) organizado que alcanzó el poder en un estado y tradujo su cosmovisión a un programa social concreto, con resultados desastrosos.

Enfrentados al fermento social que supuso la Revolución francesa y a una tardía pero rápida industrialización, los prominentes intelectuales alemanes románticos achacaron los problemas consecuentes al dualismo que la ciencia moderna creaba entre un universo mecánico y un dios trascendente.

Algunos de estos intelectuales (especialmente Alfred Rosenberg, el ideólogo jefe del partido nazi) fueron más allá, atribuyendo las tendencias dualistas de la cosmovisión científica moderna a la influencia de la concepción judía de un dios radicalmente trascendente que había “corrompido” la cristiandad. Los ideólogos nazis intentaron superar la ciencia dualista “judía” con una ciencia holística “nórdica” o “aria” que pudiese aprehender la divina fuerza vital que impregna el universo y que conecta la mente con la materia y a Dios con la humanidad y la naturaleza.

La ciencia nórdica alentaban muchos “experimentos” sobre “lo oculto” (frenología, astrología, teosofía, propiedades “especiales” de los alimentos, rituales paganos, antiguas civilizaciones, por nombrar algunos) pero también programas serios de investigación científica especialmente en biología, ecología y agricultura, además de en tecnologías militares.

Dmitri Shostakovich – Sinfonía número 7, “Leningrado”

Shostakovich (San Petersburgo, 25 /9/1906 – Moscú, 9/8/1975) quedó atrapado en Leningrado,  cuando los alemanes comenzaron el cerco a principios de septiembre de 1941. Sirvió como bombero, y daba discursos y arengas a sus ciudadanos por la radio. Durante ese tiempo,  compuso los tres primeros movimientos de la sinfonía, y después fue evacuado, en octubre, junto a su familia en Samara.  La obra se estreno el 5 de marzo de 1942, en Kuibyshev, por la orquesta del teatro Bolshoi, y fue retransmitido a toda la Unión Soviética y a sus aliados occidentales. La obra se popularizó rápidamente, como símbolo de la lucha soviética contra el nazismo, y fue ampliamente interpretada por orquestas de todos los países aliados;  se tocó 62 veces en los Estados Unidos. Después de la guerra dejo de interpretarse al ser considerada una obra política de reminiscencia comunista.Tras la caída del Muro ha desaparecido este veto.

El primer movimiento contiene un célebre tema en forma de marcha, que se repite 12 veces consecutivas, acompañado del redoble de la caja, y que ha sido llamado a veces “tema de la invasión”, porque representa la invasión alemana de la URSS. El segundo y tercer movimientos describen el sitio de la ciudad, mientras que el cuarto tiene un tono épico y triunfal.

(Información del foro de la Segunda guerra mundial)

La Música Clásica en la Segunda Guerra Mundial

La musica no quedó interrumpida por la guerra pese a las dificultades que esto acarreaba. De hecho se compusieron varias obras de alto nivel. paso a relatar algunas de ellas :

Olivier Messiaen – Cuarteto para el fin de los tiempos (Quatuor pour la fin du temps)

Messiaen fue un soldado del ejército francés durante la Batalla de Francia. Fue hecho prisionero en 1940 en Verdún, e internado en un campo de prisionero, en Görlitz. Allí encontró a varios músicos cautivos : jean Le Boulaire (violinista), Étienne Pasquier (violonchelista) y Henri Acoca (clarinetista),para los que compuso un trío. Más adelante, a finales de 1940 y principios de 1941 compuso el “Cuarteto para el fin de los tiempos”, inspirado en un pasaje del Apocalipsis bíblico, unido a las privaciones y el encierro al que estaba sometido. Lo hizo para piano, violín, violonchelo y clarinete, porque eran los instrumentos que tenía disponibles.

Los arriba señalados, más Messiaen al piano, estrenaron el cuarteto el día 15 de enero de 1941, con una audiencia compuesta de prisioneros y guardianes,que escucharon con enorme atención.

Durante ese año 1941, Messiaen fue liberado del campo de prisioneros, y pudo retomar su actividad como músico en Francia.