La operación Greif

Operación Greif. Otto Skorzeny
Otto Skorzeny

La Operación Greif fue una acción organizada por el SS Otto Skorzeny (famoso por ser el que consiguió rescatar a Mussolini) a fin de apoyar la ofensiva desesperada de von Rundstedt en las Ardenas en diciembre de 1944. La operación Greif puso en acción a más de 3000 miembros de las SS disfrazados con uniformes estadounidenses dotados de carros «Sherman», de camiones y de jeeps del mismo origen. Encargados de sembrar la confusión en las líneas aliadas, en las que lograron penetrar profundamente y efectuar los más audaces actos de sabotaje.

La posguerra europea.

La historia que define lo que es Europa ahora mismo, nuestra situación económica, social, política y, por supuesto, cultural, es la posguerra europea de la II Guerra Mundial. Los 10, 20 años posteriores a la victoria aliada son un periodo clave para comprender nuestra vida y, sin embargo, permanece para mucha gente en un limbo de desconocimiento.

Una vez conseguida la ansiada paz, el mundo se para. La destrucción y la muerte dan lugar a la valoración de daños y la consciencia del agotamiento mental, económico, físico y político. La guerra ha terminado y ¿ahora qué?

Este ¿ahora qué? fue especialmente grave después de la II Guerra Mundial y se prolongó durante muchos años. La unión de los aliados se deshizo en el aire tras la derrota de los alemanes y el nazismo. El enemigo era ahora el comunismo que, a su vez, se oponía al capitalismo occidental intentando que los países en la órbita soviética no cayeran bajo su influencia. La política, la economía, las fronteras, todo debía alinearse con un bando u otro. Nadie era nazi nunca más, pero había que decidir: o se era capitalista o se era comunista. Sin medias tintas.

La cultura y la ciencia también tomaron partido. Científicos e intelectuales se organizaron para promover las bondades culturales de uno u otro sistema de acuerdo con sus intereses o ideales.

Terminada la II Guerra Mundial, Estados Unidos se convirtió (aún más) en el motor del mundo occidental. Los préstamos y ayudas del llamado Plan Marshall sirvieron para reconstruir, reorganizar y volver a poner en marcha las economías europeas.

Este sentimiento de sospecha hacia los “angloamericanos” fue aprovechado por Stalin, en 1948, para crear el llamado Movimiento por la Paz en una reunión en Breslavia, Polonia, en un Congreso Mundial.

En el Movimiento por la Paz estuvieron involucrados intelectuales y artistas como Picasso, Louis Aragon, Neruda, Sartre y muchos más y su primer presidente fue Fréderic Joliot-Curie, Premio Nobel de Química en 1935 y esposo de Irene Curie. Los comunistas controlaban todos los movimientos, las publicaciones y las actividades del Movimiento y consideraban con desdén a las élites occidentales involucradas. Eran utilizados como “tontos útiles” que servían de vehículo para la propaganda de la política soviética.

El Movimiento por la Paz consiguió un cierto éxito en sus propósitos entre las élites europeas.

Se creó entonces el otro bando formado por intelectuales europeos que no querían que Stalin ganara la guerra de la propaganda y estaban dispuestos a encabezar una campaña “vendiendo” las bondades de la cultura occidental y del sistema capitalista.

En Berlín, en 1950, se fundó el Congreso para la Libertad Cultural. Se eligió la ciudad alemana para demostrar que su lucha era contra los soviéticos y que Berlín se consideraba territorio del bloque capitalista a pesar de su división.

Bertrand Russell, Benedetto Crocce, Steibenck o Julian Huxley, biólogo y primer presidente de la Unesco formaron parte de este movimiento. Muchos excomunistas, como Koestler o Margarete Buber-Nueman se fueron sumando poco a poco.

Si el Movimiento por la Paz tenía detrás al omnipotente partido comunista soviético, el Congreso para la Libertad Cultural contaba con el respaldo político y económico de la CIA.

Las batallas culturales se dieron en todos los ámbitos: la proyección de películas, los programas de radio, las obras de teatro, las revistas. Una de las más importantes fue la llamada “Batalla del Libro”. Intelectuales comunistas recorrieron ciudades de provincias de Francia, Bélgica e Italia vendiendo y firmando libros y dando conferencias. La idea era vender el concepto de que el comunismo representaba la cultura europea frente a la cultura americana que venía impuesta por un “invasor”.

Los Estados Unidos contraatacaron estableciendo más de 65 Casas de América por toda Europa en las que se podían consultar libros, revistas y periódicos americanos. Fue en este momento cuando el inglés sustituyó al francés como segunda lengua en países como Austria.

La cultura americana era un imán muy potente. Ni los intentos desesperados de los comunistas por acabar con ella, ni los torpes y obvios movimientos propagandísticos de los propios americanos consiguieron acabar con su atractivo.

Ni la cultura, ni el arte ni la ciencia pueden ser apolíticos ni neutros porque las personas no lo somos.

El Fin de Himmler

himler-muerto«A principios de mayo, Himmler se vino abajo. Ya no existía esperanza ninguna. Se había entrevistado con el Almirante Doenitz, sucesor testamentario de Hitler y encargado de negociar con los aliados los términos de la rendición, ofreciéndose como segundo al frente de la Nueva Alemania. La respuesta fue tan rotunda como negativa. A partir de ahí, comenzó una carrera contrarreloj para huir de Alemania. Cambio la apariencia física afeitándose su característico bigote, se rasuró la cabeza, se puso un parche negro en un ojo e intentó pasarse por un gendarme de la policía militar. Se movió rápidamente.

Una unidad británica estacionada en Bradenburgo, realizaba el habitual control rutinario a los ciudadanos alemanes que se desplazaban de un lugar a otro. Himmler no temió en ningún momento a los soldados ingleses. Era el momento de activar lo que había preparado dos semanas antes de la muerte del Führer. Saco sus papeles, bien ordenados y cumplimentados, haciéndose pasar por Heinrich Hitzinger, un sargento de la policía militar ejecutado tiempo atrás por derrotismo. Todo estaba en regla, todo estaba bien. Pero a ese destacamento inglés le llamó precisamente la atención eso, el orden, la limpieza y la perfección de la documentación mostrada. Sin que los soldados supieran aún quién era, lo detuvieron para ser interrogado. Y Himmler, a quien hacía solo unos meses le hubiera bastado pestañear para matar a esos militares que revoloteaban ahora a su alrededor, pudo mantener el engaño hasta el último minuto, hasta que su vanidad no aguantó más, hasta que el Reichfuhrer de las SS reivindicó su orgullo. Ahí acabó todo para él. Habían estado a punto de terminar con éxito su huida pero todo se desbarató.

Desnudo, humillado, maltratado, interrogado, palpado todo su cuerpo en busca de veneno, soportando insultos, empujones, golpes. El jerarca nazi comprendió que había llegado el final. Con una fuerza llena de rabia y de odio, Himmler mordió la mano del doctor que le exploraba. Él movió su lengua hacia la izquierda, hasta que dio con el molar adecuado. Oyó un pequeño clik retumbando en su cabeza y, con posterioridad, notó como el líquido atravesaba su garganta hasta el estómago. Era el sabor de la muerte. A ella se había abrazado antes de verse vejado ni un minuto más por el enemigo…»

Excelente relato extraido del libro «Proyecto Thule» de Javier Más.

Los errores de Hitler

Los errores de Hitler. Imagen de Adolf Hitler
Adolf Hitler

Hitler consiguió, al principio de la guerra unos éxitos militares sorprendentes. Amplió el espacio vital alemán sin pegar un solo tiro. Supo utilizar las técnicas del fanfarrón asustando a países y gobiernos débiles, y a naciones poderosas que no tenían ganas de líos. De esta manera anexionó Austria y Checoslovaquia. Todo ello le proporcionó un prestigio en la guerra como gran estratega. Sin embargo, cometió errores garrafales que llevaron a Alemania a perderla.

El principal fue la Operación Barbarroja, con la invasión de la URSS y la creación de dos frentes. El rápido avance alemán por Rusia, creó inmensos problemas de logística, pues había que abastecer a esas columnas de alimentos, ropa de abrigo, municiones, combustible. Y no fue efectivo, ni mucho menos.

Pero entre errores importantes, menos conocidos, está la manía que le tenía al Me262, el primer caza a reacción de la historia. Todos le decían que este avión debía de ser usado para interceptar las fortalezas volantes que bombardeaban las ciudades e industrias, pero él se empecinó en transformarlos en cazabombarderos y soltar su carga sobre Inglaterra. El resultado fue ridículo.

Lo mismo ocurrió con las V2. En la base experimental de Peenemunde bajo la dirección de Werner von Braun, se había conseguido la fabricación del cohete de largo alcance V1 y posteriormente el mejorado V2, de 14m de altura y un peso de 13 Tm. También se planeó un cohete de corto alcance, para interceptar bombarderos  de 8m y 300kg de explosivos que podían haber parado el incesante castigo al que era sometido Alemania. Se siguió emperrando en usar las V2 y esto dio el mismo resultado que un ataque de 7 fortalezas volantes en un día. ¡Un churro!. No, no era tan buen estratega como él mismo pensaba. Cometió numerosos errores. Los errores de Hitler.

Monte Cassino

Monte Cassino, de Mattew ParkerEn Monte Cassino, el autor Mattew Parker, relata con todo lujo de detalles la batalla más internacional,  donde intervinieron combatientes de diferentes nacionalidades, (neozelandeses, birmanos, australianos, canadienses, americanos, alemanes, italianos, ingleses, franceses, indios, polacos, etc…). En resumen, una auténtica torre de Babel. La batalla tuvo una duración y resistencia alemana inesperadas.

El combate adquirió el nombre del monasterio benedictino de Monte Cassino, 130 km al sur de Roma, que se transformó en una fortaleza, derruida pero inexpugnable.

Una batalla que tuvo que librarse centímetro a centímetro debido a la dificultad de la orografía. El avance aliado fue lento y con un grandísimo número de bajas. Los alemanes aparentemente derrotados se atrincheraron en el monasterio resistiendo con una valentía prodigiosa.

Gestapo

gestapoOtra novela de Sven Hassel caracterizada por la diversidad de ambientes y el hallazgo de situaciones (que pasan de la mas refinada crueldad al humor mas fino).

Una anciana ajena a toda actividad política, es detenida y ahorcada. La 5ª Compañía, ya conocida de otras novelas de Sven Hassel vengan a la anciana.

El Bello Paul, jefe del grupo de la Gestapo, hombre elegante trajeado siempre de oscuro, con una flor en el ojal, siniestro personaje de inolvidable recuerdo, se enfrenta con tortuosa habilidad a las dificultades que se le crean.

Hitler y Eva Braun Un amor maldito

Hitler y Eva Braun, un amor malditoEl libro Hitler y Eva Braun, un amor maldito revela un Hitler distinto al que estamos acostumbrados a ver en todos los estudios de la 2 Guerra Mundial. El hombre enamorado de una joven bávara, que nos parece más humano. Por otro lado el personaje de Eva es el de mujer sumisa en la sombra, perdidamente enamorada de su líder, de su dios.

Solo los altos funcionarios del partido nazi y algunos familiares y amigos conocían este amor.

Adolf Hitler se casa con Eva Braun unas horas antes de suicidarse los dos, dando a su amor un final Wagneriano de tragedia.

Nerín E.Gun emprendió una tarea de investigación que le llevó a la conclusión de este libro intencionalmente revelador.