Heinrich Mann (1871-1950)

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Heinrich Mann vino al mundo en el seno de una familia de la alta burguesía hanseática. Era el hermano mayor de Thomas Mann. Dejó la escuela y trabajó como aprendiz en una librería de Dresde y posteriormente en una editorial de Berlín. Desde 1893 alternó estancias entre Berlín y Munich, donde dio sus primeros pasos como escritor. Viajó en esta época frecuentemente por Italia. Fue reconocido como literato con una historia en la que un gris profesor de instituto era seducido por una caberetera, El profesor Unrat (1904). Fue llevada al cine con el título El Ángel azul en 1930 por Josef von Sternberg, y catapultó al estrellato a Marlene Dietrich, su protagonista femenina. Cuando estalló la Gran Guerra, Mann se descolgó con un ensayo, Zola (1915), contra el entusiasmo bélico y contra el patriotismo de su hermano menor, lo que motivó un encontronazo entre ambos que les mantuvo separados casi una década. Con Los pobres (1917), El súbdito (1918) y La cabeza (1925), Mann conformó una trilogía en la que denunciaba la sociedad alemana del Segundo Reich. En 1932, junto con Albert Einstein y la escultora Käthe Kollwitz, animó a la unión de los comunistas y socialdemócratas contra el ascenso de los nacionalsocialistas. Una vez llegó Hitler al poder, los nazis expulsaron a Mann de la Academia Alemana de las Artes. Mann se refugió en Niza, donde colaboró con el frente antinazi en el exilio como presidente honorario del Partido Socialdemócrata Alemán. Entre 1935 y 1938 publicó una novela histórica en dos tomos sobre el rey francés Enrique IV. Emigró a EEUU poco antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial. Trabajó como guionista en la Warner Brothers pero tuvo que aceptar la ayuda económica de su hermano Thomas para sobrevivir. En 1946 se publicó la última obra en vida de Heinrich Mann, Pasando revista a una época, que, como su nombre indica, fue un libro de memorias. En 1949, la República Democrática Alemana (RDA) le concedió el Premio Nacional de Literatura y en 1950 lo nombró presidente de la Academia Alemana de las Artes. Mann falleció en Santa Mónica (California, EEUU), cuando planeaba su regreso a Berlín.

Heinrich Mann ejerció lo que él denominaba «política intelectual», concretada en su enorme producción periodística y divulgativa. Fue una de las personalidades más activas y polémicas de su tiempo. Escribió novelas comprometidas que se ocuparon de temas de actualidad, para lanzarlas como dardos contra la que él consideraba una sociedad abotargada.

La Operación Foxley

La Operación Foxley fue un plan madurado por los británicos para liquidar a Hitler. Los responsables del plan fueron los miembros de la Ejecutiva de Operaciones Especiales (Special Operations Executive, SOE), organización creada durante la Segunda Guerra Mundial por Winston Churchill y Hugh Dalton con el objetivo de llevar a cabo acciones de espionaje, sabotaje y reconocimientos militares en la Europa ocupada por los nazis. Ellos fueron los que tuvieron la idea de eliminar a Hitler. Al menos intentarlo desde fuera, ya que los atentados de procedencia interna contra el Führer fallaban estrepitosamente uno tras otro.

La Operación Foxley

El plan del SOE consistió en enviar un comando a Berchstegaden, el pueblo de los Alpes bávaros donde Hitler tenía su «chalecito» predilecto. Para ello, previamente tuvieron que estudiar las costumbres y rutinas del antiguo cabo austriaco. Hitler solía pasear solo y de forma relajada, por lo que hemos de adivinar que en este idílico retiro, el Führer se sentía a sus anchas y a salvo de siniestras intenciones de atentar contra su vida. La Operación Foxley pretendía que un francotirador le volase la cabeza al dictador alemán durante su paseo matinal. En caso de que el plan fracasase, se había previsto incluso lanzar granadas anticarro contra su Mercedes blindado.

El equipo encargado de asesinar a Hitler era un grupo de bonzos (antinazis austriacos y bávaros) al mando del capitán británico Edmund Hailey Bennet. El comando fue entrenado en el norte de Inglaterra, en Cheshire. A última hora el Alto Mando abortó la operación. Estamos a comienzos de abril de 1945. El final se acercaba. Los gerifaltes aliados pensaron que la incompetencia de Hitler como estratega militar les era muy útil, y de ninguna manera podría su asesinato servir para crear un mito de él. No quisieron hacer un mártir del Führer. Hitler se suicidó un mes más tarde.