Else Feldmann (1884-1942)

Else Feldmann

Else Feldmann nació en el seno de una humilde familia judía de Viena, donde creció junto a sus seis hermanos. Su padre se quedó sin trabajo y Else abandonó sus estudios de maestra para aportar a la raquítica economía familiar con el mísero sueldo que cobraba como operaria en una fábrica. Desde 1911 publicó en la prensa vienesa relatos naturalistas y artículos y reportajes colmados de crítica social. En 1916 estrenó un drama ambientado en un gueto judío, llamado premonitoriamente El grito que nadie oye, con escaso éxito. Después de la Gran Guerra trabajó como responsable de programas de resocialización en un reformatorio juvenil. En 1921 salió a la luz su novela Löwenzahn, basada en su vida en un barrio proletario. Poco después, junto al filósofo Otto Neurath y el psicoterapeuta Alfred Adler, fundó la asociación pacifista Clarté. Estuvo muy involucrada en los círculos literarios vieneses y continuó publicando artículos de temática social en prensa. Entre los temas abordados por Else destacan la pobreza y discriminación del proletariado judío, la delincuencia juvenil o las precarias condiciones de vida en orfanatos y prostíbulos. En 1924 se incorporó a la redacción del órgano de prensa del Partido Socialdemócrata de Austria, el Arbeiter Zeitung. En esta revista publicó en capítulos su obra más célebre, El vientre materno (1924), una novela expresionista ambientada en los bajos fondos vieneses, que tan bien conocía. El triunfo del austrofascismo sobre la socialdemocracia en 1934 hizo que se cerrasen las publicaciones para las que Else escribía y las instituciones en las que participaba, como la Asociación de Escritores Socialistas. Pero las cosas fueron a peor cuando Alemania se anexionó Austria en 1938, pues la escritora tuvo que abandonar la vivienda que compartía con su familia en deplorables condiciones, pues su madre y hermana se encontraban ambas enfermas. Los nazis incluyeron su obra en el índice de «escritos perniciosos e indeseables». Else Feldmann lo tenía todo para ser represaliada por el régimen nazi: intelectual, mujer y judía. Así, en 1942 fue detenida por la Gestapo e internada en el campo de extermino de Sobibor, entre Polonia y Ucrania, donde fue asesinada ese mismo año. Ningún miembro de su familia sobrevivió a la guerra y gran parte de su obra literaria continúa hoy día desaparecida. Una víctima más del Holocausto nazi.

A pesar del olvido que cayó sobre ella, Else Feldmann fue una de las grandes personalidades intelectuales de la «Viena roja» de entreguerras.

Ernst Bloch (1885-1977)

Ernst BlochErnst Bloch era hijo de una familia burguesa judía. Estudió Filosofía, Música, Física y Filología alemana en Munich, doctorándose en la Universidad de Würzburgo. Entre 1908 y 1914 fue profesor particular y publicó artículos en periódicos de Berlín, Heidelberg y Munich. Pacifista reconocido y convencido, al estallar la Primera Guerra Mundial se exilió en Suiza junto con su mujer, la escultora Else von Stritzky. En 1918 salió a la luz un ensayo en el que Bloch discutía la teoría marxista de la utopía, una obra denominada precisamente El espíritu de la utopía. Al finalizar la contienda, volvió a Alemania y a sus quehaceres como escritor y periodista. Se instaló primero en Munich, pero se trasladó finalmente a Berlín, donde contactó con Walter Benjamin, Bertold Brecht, Kurt Weill y Theodor W. Adorno, con quienes hizo gran amistad. En los años siguientes su actividad en el campo  periodístico fue intensa, además de abordar numerosos ensayos filosóficos, relatos y aforismos. En 1933 el gobierno de Hitler le privó de la nacionalidad alemana, por ser judío. Bloch tuvo que volver a emigrar, de nuevo a Suiza, y posteriormente a París y Praga. Cuando las tropas alemanas entraron en Praga, Ernst Bloch tuvo que volver a marcharse, esta vez a EEUU, acompañado de su segunda esposa, la arquitecta polaca Karola Piotrkowska (Else había fallecido en 1921). Fundó en Nueva York la editorial Aurora, junto con otros exiliados alemanes como Alfred Döblin, Bertold Brecht, Lion Feuchtwanger y Heinrich Mann. Padeció problemas económicos, pero logró dedicarse en cuerpo y alma a su obra maestra, El principio esperanza, que vio la luz entre 1954 y 1958. En 1948 había ocupado la cátedra de Filosofía en la Universidad de Leipzig (República Democrática Alemana), pero fue represaliado por sus críticas a la invasión soviética de Hungría en 1956 y al régimen marxista de la Alemania del Este. En 1961, aprovechando una gira de conferencias en la Alemania occidental, no volvió a pisar la RDA. La Universidad de Tubinga (sur de Alemania) le ofreció una cátedra de Filosofía, en la que Bloch ocupó el resto de su vida dedicado a lo que más le gustaba: el estudio y la docencia. Falleció en 1977 en Tubinga.

Ernst Bloch fue un filósofo que intentó conciliar marxismo y humanismo, pero además fue un excelente y reconocido periodista. Escribió cientos de artículos, para cuya redacción se basaba en la contemplación de las cosas más intrascendentes para elaborar a partir de ellas fábulas.

Españoles en Mauthausen

Españoles en Mauthausen. El campo de exterminio austríaco de Mauthausen estaba dedicado a explotar las canteras de granito para la construcción de la megalómana Germania, aquella capital del Tercer Reich que soñó Hitler, en connivencia con su arquitecto Albert Speer. Fue a este lugar adonde fueron a parar más de 7000 republicanos españoles apresados por los alemanes en Francia. Los trabajos forzados los fueron diezmando durante cinco años. Cuando el campo fue liberado, sólo quedaban vivos unos 2000, que aún tuvieron los redaños suficientes para recibir a los soldados norteamericanos con una pancarta que decía: «Los españoles antifascistas saludan a las fuerzas libertadoras».

Españoles en Mauthausen. Saturnino Navazo es el primero de pie por la derecha

Uno de los supervivientes de Mauthausen fue un niño judío huérfano, pues sus padres habían muerto en el campo. Este niño vive en la actualidad en la isla balear de Formentera y se llama Siegfried Meir Bacharach, hoy día un próspero hombre de negocios. Siegfried contó su experiencia en su autobiografía Ma résilience (París, 2014). Entre otras muchas cosas, Siegfried narra como conoció durante su estancia en el campo de exterminio al español Saturnino Navazo, quien, después de la liberación se hizo cargo del pequeño. Navazo fue futbolista en un equipo que se llamaba Club Deportivo Nacional y que estuvo dos años en Primera División del campeonato español de fútbol. Como a Siegfried le tocaba ir a parar a un orfelinato, Navazo le dijo al chiquillo que soltase a los norteamericanos que se llamaba Luis Navazo y que había nacido en Madrid. Vamos, que le adoptó de facto al convertirlo en español de golpe y porrazo.

El 2 de febrero de 1978 se descubrió en el campo una placa conmemorativa dedicada a los españoles muertos en Mauthausen.

Robert Musil (1880-1942)

Robert Musil

Robert Musil nació en el seno de una familia de la baja nobleza de Carintia, en la ciudad de Klagenfurt. Durante su infancia estudió en un internado, pasando después a una academia militar. A los 17 años abandonó la academia para matricularse en la Escuela Técnica Superior de Brno, donde su padre trabajaba como catedrático de Ingeniería. Se licenció en 1901 y comenzó su andadura profesional como asistente técnico en la Universidad de Stuttgart. En 1902 se trasladó a Berlín, asistiendo en la universidad de la capital alemana a cursos de Filosofía, Psicología, Matemáticas y Física, con el ánimo de mejorar su educación. En 1906 relató sus experiencias en el internado en su libro Las tribulaciones del estudiante Törless. En 1908 se doctoró en Filosofía y emprendió el siempre difícil y tortuoso camino de la literatura. Publicó sus primeras críticas y ensayos en la prensa, pero sus escasos ingresos le hicieron compaginar tales actividades con la profesión de bibliotecario. En 1911 se casó con la pintora Martha Marcovaldi, de ascendencia judía. Durante la Gran Guerra se alistó como voluntario, siendo destinado a los frentes de Italia y Serbia, donde colaboró activamente con la prensa militar. Tras la guerra, encontró trabajo en Viena como funcionario en el Ministerio de Asuntos Exteriores austríaco, pero lo abandonó enseguida para retomar de nuevo su carrera como literato. En 1924 publicó un ciclo de novelas cortas Tres mujeres, y en 1930, las dos primeras partes de su monumental obra El hombre sin atributos. Se instaló en Berlín junto a su mujer. En 1932 salió a la luz la tercera parte de esta novela. Un año más tarde, cuando los nazis ascendieron al poder, el matrimonio abandonó Berlín camino de Viena, por temor a represalias contra Martha. Continuó trabajando en su obra magna, El hombre sin atributos, aunque también abordó ensayos y prosa breve, que publicó como antología en 1936 con el sugerente título de Obra póstuma en vida. Sus libros habían sido prohibidos por los nazis, y tras la anexión de Austria por Alemania en 1938, Musil y su esposa emigraron a Suiza, primero a Zurich y luego a Ginebra, donde falleció el escritor en 1942 sin haber podido acabar la novela en la que trabajó durante gran parte de su vida, el ya citado El hombre sin atributos. En 1952, Martha publicó la última parte de esta novela de su marido.

Musil siempre estuvo hundido en la precariedad económica, y despreció a los escritores que colaboraban con la prensa, a pesar de que él mismo lo hacía.

El transatlántico de lujo Wilhelm Gustloff

El transatlántico de lujo Wilhelm Gustloff, orgullo de la flota civil alemana, zarpó el 30 de enero de 1945 desde el puerto de Danzig, para evacuar a parte de la población civil de la ciudad ante la proximidad de las tropas soviéticas. Era un barco de vacaciones que pertenecía a la organización sindical nacionalsocialista Fuerza a través de la Alegría (Kraft durch Freude, KdF). La KdF era un poderoso medio propagandístico del Estado nazi, que organizaba viajes terrestres y marinos, vacaciones y excursiones, funcionando como una gigantesca agencia de viajes.

El transatlántico de lujo Wilhelm Gustloff

Cuando salió de Danzig, el enorme buque navegó con las luces apagadas para evitar ser descubierto por los soviéticos. Transportaba más de diez mil fugitivos, muchos de los cuales se encontraban en cubierta a la intemperie, expuestos al frío invernal del mar Báltico. Ese día Hitler pronunció un triunfal discurso con motivo del aniversario de su ascenso al poder en Alemania. Nadie o muy pocos creían ya en sus megalómanos delirios de grandeza. Dos horas después del discurso del Führer, el capitán del Wilhelm Gustloff, Friedrich Petersen, recibió la noticia de que andaba por los alrededores un dragaminas. Para evitar la colisión, el transatlántico encendió todas sus luces, circunstancia que atrajo de inmediato a un submarino ruso, el S-13. Su capitán, Aleksandr Marinesko ordenó lanzar sus torpedos contra el gigantesco buque de vacaciones repleto de refugiados, acertando de pleno en la inmensa mole. El barco se hundió en 45 minutos, muriendo unas 9500 personas en su interior o por hipotermia. El resto, incluido el capitán Petersen fue rescatado por barcos que acudieron en ayuda. La película de 2008 Ship of no return: The last voyage of the Gustloff narra los últimos momentos de la nave y de sus pasajeros, la mayor parte mujeres y niños. Fue dirigida por Joseph Vilsmaier.

El 24 de marzo de 1945, los soviéticos entraron en Danzig, donde quedaba mucha población sin evacuar. Los soviéticos se ensañaron con la población civil, sobre todo con las mujeres, que sufrieron todo tipo de vejaciones y violaciones. La venganza contra las barbaridades cometidas por los nazis durante la invasión de la Unión Soviética estaba en marcha.