Operación Husky

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Es el nombre en clave del primer asalto a la “fortaleza europea”, es decir, la invasión de Sicilia por las fuerzas aliadas. Se inició la noche del 9 al 10 de julio de 1943 y participaron unos 400 aviones de los que saltaron miles de paracaidistas y 170 planeadores de carga. Después desembarcó un fuerte contingente de tropas desde 3000 unidades navales: 180000 soldados británicos, estadounidenses y canadienses, 1800 cañones, 600 blindados y otros 14000 vehículos. Más de 3000 aviones apoyaron el desembarco de estas fuerzas procedentes del norte de África. Los norteamericanos avanzaron rápidamente hacia Palermo y los británicos a Messina. Los defensores alemanes e italianos se concentraron en Messina, donde no pudieron mantener el frente mucho tiempo, pasando unos 100000 soldados del Eje a la “bota” italiana por el estrecho de Messina, que separaba el nordeste de la isla de Sicilia de la Italia continental. El 17 de agosto los Aliados habían ocupado la isla definitivamente.

La Acción Reinhard

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“Acción Reinhard” fue el nombre en clave de la operación de exterminio de más de dos millones de judíos polacos que el Gobierno General polaco comenzó a llevar a cabo en marzo de 1942 en el campo de Belzec. Los habitantes judíos de los guetos polacos fueron trasladados a los campos de exterminio de Belzec, Sobibor o Treblinka donde eran exterminados poco después de su llegada. Los comandantes de estas siniestras instalaciones competían entre ellos por ver qué campo tenía la mayor capacidad de exterminio en masa. En algunos se asesinaban más de 10000 personas al día.

Los guetos polacos que habían quedado vacíos mediante esta deportación eran ocupados por más judíos que procedían de los territorios ocupados por los alemanes, como una especie de estación intermedia antes de su destino final, los campos de exterminio a los que se dirigían millares de personas a consecuencia de la puesta en marcha de la Solución Final, dirigida a exterminar a este grupo de población. No todos los judíos perdieron la vida en los campos de exterminio, pues fueron muy numerosos los que murieron a consecuencia de pogromos, ataques del resto de la población contra los judíos, fusilamientos en masa o durante las penurias sufridas durante los traslados forzosos, muchos de los cuales se efectuaban en vagones de ganado donde es difícil concebir el sufrimiento de estas personas, encerradas sin espacio para moverse o respirar.

En el transcurso de la Acción Reinhard, hasta octubre de 1943, fueron asesinados más de dos millones de judíos, pero también más de 50000 gitanos y cíngaros, un tercio del total de las víctimas del holocausto. Además los asesinos se llenaron los bolsillos con las pertenencias personales de los masacrados, cuyo montante pudo ascender a 178 millones de marcos alemanes.

La marcha de la muerte de Bataán

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Así se llamó el traslado a un campo de prisioneros de los más de 75000 prisioneros norteamericanos y filipinos que capitularon en la isla de Corregidor ante los japoneses en 1942, muriendo la mayoría de ellos. Los japoneses trasladaron a 64000 prisioneros filipinos y 11000 estadounidenses al campo de prisioneros más cercano, que estaba a 90 km, atravesando las junglas de Bataán en condiciones penosas. Unos 10000 prisioneros murieron de agotamiento, hambre, sed y fiebres en los tres días que duró la marcha. Muchos fueron rematados a bayonetazos cuando desfallecían y caían al suelo.

La siniestra Unidad 731

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La Unidad 731 fue una instalación secreta del Ejército japonés en donde trabajaban unas 3000 personas dedicadas a investigar sobre armas químicas y biológicas. Y para investigar ensayaron sobre seres vivos. Estos investigadores japoneses fueron culpables de crímenes de guerra al probar sus productos sobre civiles chinos y prisioneros de guerra británicos y estadounidenses, principalmente, aunque también algún soviético fue objeto de sus oscuros experimentos. Sobre estos sujetos, la Unidad 731 probó sus gérmenes patógenos. Esparcieron la bacteria de la peste entre los habitantes de algunas ciudades chinas, e inocularon el tifus a miles de prisioneros chinos. A otros muchos los inocularon cólera, viruela, botulismo y otras enfermedades con el ánimo de probar nuevos fármacos en ellos.

Pero no solamente probaban con microorganismos, sino también con técnicas de congelación que aplicaron diligentemente a sus víctimas, a quienes también sometieron a pruebas de explosión de granadas a diversas distancias para comprobar sus efectos mortíferos. Otros “pacientes” fueron sometidos a vivisección y extirpación de órganos sin anestesia. En otros casos se les inyectó agua marina para comprobar si era posible sustituir la solución salina por ésta.

Durante muchos años después de acabada la guerra, los gobiernos japoneses negaron los crímenes perpetrados por la Unidad 731, hasta que en 2002 un tribunal japonés admitió por primera vez la existencia de este grupo.

El triste destino de los prisioneros de guerra soviéticos

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Durante la Operación Barbarroja cayeron en manos de los alemanes unos 3,5 millones de soldados soviéticos, dada la sorpresa que produjo el repentino ataque alemán contra la URSS, que cogió a las tropas soviéticas y a sus mandos desprevenidos. A comienzos del año siguiente habían fallecido dos millones de prisioneros soviéticos por diferentes causas. Muchos murieron mientras eran desplazados a pie durante cientos de kilómetros hacia los campamentos de prisioneros abiertos en el oeste. Otros pasaron a mejor vida cuando eran transportados en vagones de mercancías que permanecían abiertos a pesar de las bajísimas temperaturas del invierno ruso. Otros fallecieron de hambre y frío encerrados en míseros barracones de madera. La doctrina nacionalsocialista consideraba inferiores a los pueblos eslavos, y si además eran bolcheviques, razón de más para ser tratados peor que animales. Además de las múltiples penalidades sufridas por estos hombres, los nazis lanzaron consignas que incrementaron todavía más las bajas: “los prisioneros de guerra perezosos debían ser fusilados” o “los prisioneros de guerra que no trabajen tampoco deben comer”. A la vista del trato recibido por los civiles y militares soviéticos a manos de los alemanes, a nadie debe extrañar la cumplida venganza que se tomaron cuando las tornas de la guerra cambiaron y fueron los rusos los que entraron en forma de avalancha en el territorio del Tercer Reich.

La masacre de Babi Yar

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La brutalidad humana sin límites: mujeres y niños a punto de ser ejecutados en Babi Yar

Kiev, la actual capital de Ucrania, fue ocupada por la Wehrmacht el 19 de septiembre de 1941. Poco después, miembros de un grupo de partisanos soviéticos, de los que se iban formando en la retaguardia del inmenso territorio conquistado por el Tercer Reich, volaron algunos de los edificios que ocupaban los invasores, eliminando a varios miembros de la administración militar alemana de la región. Inmediatamente los alemanes decidieron matar a la mayoría de los judíos de Kiev. Para cumplir con la represalia, los mandos alemanes dieron orden de reunir en una plaza a decenas de miles de judíos. Una vez allí, los alemanes les condujeron fuertemente escoltados hacia una zona rodeada por alambre de espino, junto al barranco de Babi Yar, en el noroeste de Kiev. Fueron obligados a desprenderse de sus pertenencias, a desnudarse y situarse en grupos al borde del barranco. El Comando Especial 4ª los fue ametrallando sin compasión, relevándose cada cierto tiempo, pues la tarea de eliminar a decenas de miles de personas no se podía llevar a cabo en un “pis pas”. Cuando mataron a todos, sepultaron los cadáveres con tierra. En dos días, habían sido asesinados de este modo más de 33000 personas. En los meses que siguieron a esta primera masacre, fueron detenidos más contingentes de judíos, y ejecutados de la misma manera en el mismo lugar. Solo en Babi Yar cayeron unas 100000 personas asesinadas por la Unidad de Intervención C (Einsatzgruppe C).

El desaliento y autodestrucción del tercer Reich.

hijos de GoebbelsCuando el Ejército Rojo estaba a las puertas de Berlín y los dirigentes nazis lo daban todo por perdido, se creó una obsesión por la destrucción. Los viales de veneno pasaban de mano en mano. Hitler era el principal instigador de esa actitud derrotista, el mismo entregó cianuro a sus más leales seguidores, la muerte suministrada por el líder.
No se sabe cuál era la causa de esta obsesión suicida, si el miedo a las hordas sovieticas o la vergüenza del fracaso del proyecto nazi.
Goebbels fue nombrado por Hitler gauleiter de Berlín, se puso una gorra militar sin graduación y organizó la defensa de la ciudad barrio a barrio. La presencia de una bandera blanca de rendición era considerada alta traición y el inmediato fusilamiento de sus responsables.
Aunque se permitían la retirada en los ministerios de la documentación en cajas. Goebbels lo veía con desprecio, pues consideraba que esto era admitir la derrota.
Todo estaba perdido pero la lucha tenía que ser hasta la total liquidación de los pocos habitantes que quedaban en la ciudad.
Magdha Goebbels preparó concienzudamente el suicidio de su marido, suyo y de sus hijos, y lo habló con sus más cercanos familiares. Su hermana estuvo intentando convencerla para que le dejara a la niña más pequeña, sin conseguirlo. «Como voy a abandonar a mi marido y al Führer en este momento».

Al final y después de la muerte de Hitler y Eva Braun murió toda la familia Goebbels. Magdha acompaño a su marido fuera del bunquer para suicidarse, ellos mismos llevaron el bidón de gasolina para prender fuego a sus cadáveres.

Francia y Gran Bretaña entran en Guerra.

calendario-agujeros3-9-39Se declara formalmente el estado de guerra de Francia y Gran Bretaña a Alemania.

El embajador británico manda un ultimátum a Hitler, a las pocas horas le copia su homónimo francés.

Chamberlain comunica formalmente a su país que han declarado la guerra a Alemania. La Royal Navy bloquea maritimamente al estado Alemán.

Los componentes de la Commonwealth (India, Australia y Nueva Zelanda)  declaran formalmente la guerra a Alemania.

Se refuerza el frente occidental aumentando 33 divisiones, formando la linea Sifrigido con el general Leeb al mando.

Un submarino alemán hunde el carguero británico «Athenia».