Ödön von Horváth (1901-1938)

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Ödön von Horváth nació en la antigua ciudad húngara de Fiume, actualmente Rijeka, en Croacia.Su padre fue un diplomático de origen húngaro y croata y su madre era de ascendencia alemana y checa. Como hijo de diplomático pasó una infancia y juventud muy movidas, residiendo en las diferentes capitales del Imperio austrohúngaro. Entre 1919 y 1922 estudió asignaturas de literatura, teatro y arte en la Universidad de Munich. No había terminado todavía sus estudios cuando se instaló como escritor en Berlín, aunque residiendo largas temporadas en Salzburgo. Publicó numerosos textos breves, artículos y microrrelatos sobre todo para a revista satírica Simplicissimus. En sus obras de teatro (El bello panorama (1926), El ferrocarril de montaña (1926) o Sladek (1929)) avisó de cómo la ideología fascista se iba infiltrando paulatinamente en sectores populares y pequeñoburgueses. En 1931 estrenó en Berlín Noche italiana e Historias de los bosques de Viena, por la que obtuvo el Premio Kleist de Teatro. En 1933, su vida cambió con el ascenso al poder de los nazis, quienes allanaron su casa en Murnau y le declararon “escritor degenerado”. Se fue a vivir a Viena, donde se casó con la cantante judía María Elsner para que la intérprete consiguiese la nacionalidad húngara y poder escapar de la amenaza nazi. En 1937 estrenó en Praga la comedia El divorcio de Fígaro y continuó escribiendo también prosa como la novela Juventud sin Dios, también publicada ese mismo año, muy bien recibida en los círculos críticos con los nazis, por ser un retrato de toda una generación adoctrinada para la guerra. Cuando el Tercer Reich se anexionó Austria (el Anschluss), escapó a París. Cuando estaba preparando su desembarco en Hollywood para colaborar con Robert Siodmak en la versión cinematográfica de su novela Juventud sin Dios, falleció en la capital francesa cuando le cayó encima una rama de un árbol alcanzado por un rayo. Aún le fue publicada de forma póstuma una nueva novela titulada Un hijo de nuestro tiempo (1938).

En general, en su obra trata de denunciar a una generación que se dejó seducir por el nazismo, a la que acusa de hipócrita y miserable a través de un lenguaje lacónico y una fina agudeza psicológica. Su teatro trata de desenmascarar la conciencia de sus protagonistas, y de paso del público, haciendo aflorar una mezquindad oculta. Von Horváth es uno de los últimos representantes étnicos y lingüísticos de la pluralidad representada por el Imperio Austrohúngaro.

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