La situación a finales de 1939

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Invasión de Polonia
1 Septiembre de 1939.Tropas alemanas quitan las barreras en la frontera germano-polaca.

Tras el inicio de la contienda el 1 de septiembre de 1939 con la invasión alemana de Polonia, el conflicto todavía no se podía considerar una guerra mundial, pues las operaciones se localizaron exclusivamente en Europa. En Polonia, donde los alemanes obtuvieron muy pronto la victoria total y en Finlandia, donde la URSS trató de arrebatar parte del territorio del país escandinavo a los finlandeses.

El frente occidental no se movió aunque Francia y Gran Bretaña habían declarado la guerra a Alemania a consecuencia de la agresión a Polonia. Durante estas primeras fases de guerra en el frente occidental, las operaciones fueron tan leves que los franceses no dudaron en calificarlas “drôle de guerre”, esto es “guerra de broma”. Obviamente lo peor estaba por llegar. Dichas operaciones bélicas no pasaron de escaramuzas. Al menos en tierra, ya que en el aire y en el mar, fueron otro cantar. La Luftwaffe alemana y la RAF británica se dedicaron a hostigar las bases y buques de la marina enemiga. En el mar también se pasó a mayores. En el océano Atlántico, los submarinos alemanes atacaron buques de guerra y mercantes, mientras la marina de guerra de su Majestad británica hundía varios barcos alemanes. Tras la invasión de Polonia, las divisiones alemanas que ya no eran necesarias en el frente oriental, fueron trasladadas al frente occidental, y ocuparon la larga franja que transcurre entre las fronteras alemanas con Holanda y Suiza. Ya en 1939, Hitler había sopesado en tomar la iniciativa en el frente occidental, ante las dudas de sus generales, que pedían más tiempo para prepararse. A finales de año, las circunstancias meteorológicas impideron de momento los movimientos alemanes.

Hitler fue el gran triunfador del año, pues los primeros meses de guerra fueron un gran éxito para los nacionalsocialistas, ya que la victoria relámpago en Polonia les había proporcionado un gran reconocimiento entre sus compatriotas más tibios con el partido nazi. Además, poco antes del inicio del conflicto, se había firmado con los soviéticos el Pacto de No Agresión, que se demostró como una genial maniobra política, pues dejaba las manos libres a Hitler para actuar en otros frentes. Pero ambos dictadores, el alemán y el soviético sabían que el enfrentamiento directo entre sus dos países era sólo cuestión de tiempo, y se dedicaron a ocupar las mejores posiciones de cara a la futura partida que jugarían. Por ello, Stalin se dio prisa en atacar Finlandia, aunque la jugada no le salió tan fácil como habia pensado.

Parecía claro que la brutal política alemana en la Polonia ocupada y dividida entre alemanes y soviéticos despejaba cualquier duda sobre las verdaderas intenciones de los nazis en cuanto a hacerse con el espacio vital en el este de sus fronteras. No en vano, dicho espacio vital era uno de los puntos fundamentales de su doctrina. La invasión de Polonia sólo había sido un primer paso.

Por otro lado, en la década de 1930, EEUU se mantuvo al margen de los problemas internacionales, en una política de “espléndido aislamiento” en versión norteamericana, a fin de poner orden en casa, un hogar devastado por una brutal crisis interior iniciada con el Crash bursátil de 1929. Así, cuando estalló la guerra en Europa, EEUU se apresuró a proclamar su neutralidad, a pesar de las indudables simpatías de sus dirigentes y del pueblo norteamericano hacia Francia, y sobre todo, hacia Gran Bretaña. El presidente Roosevelt y el Premier británico Churchill mantenían una gran amistad. Esta política neutral inicial se reveló algo tibia, pues ya desde noviembre de 1939, EEUU no tuvo ningún inconveniente en vender armas y municiones a franceses y británicos. Comenzaba a perfilarse así la posterior alianza contra la Alemania nazi y el resto de potencias totalitarias del Eje.

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