La eutanasia en la Alemania nazi

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Hospital psiquiatrico

Hitler ya sabía que iba a ir a la guerra. Por ello llevaba años preparando a Alemania. Dentro de esta exhaustiva preparación, como sólo los germanos son capaces, había que organizar también los hospitales en previsión de que los heridos procedentes del frente pudiesen ser atendidos. Para ello era necesario proveerse de camas suficientes. Pero muchas estaban ocupadas por discapacitados de todo tipo, algo imperdonable para los jerarcas nazis, quien los consideraban un lastre y una vergüenza para una sociedad, la alemana, que debía ser la superior raza aria. Así que había que vaciar plazas hospitalarias para acoger a los más que previsibles heridos.

La eugenesia es la filosofía social que defiende la mejora de los rasgos hereditarios humanos mediante la selección de los mejores miembros de la especia humana. La doctrina pretende el incremento del número de personas más fuertes, sanas e inteligentes o de determinada etnia o grupo social para lo que promueve directa o indirectamente la no procreación de aquellos carentes de esas cualidades. Esta idea forma parte del ADN nazi. Las mentes pensantes del régimen nacionalsocialista sabían que para mejorar la raza aria hay que eliminar físicamente a aquéllos que no están a la altura y/o evitar que tengan descendencia. Entre estos elementos de la sociedad se encuentran enfermos terminales, ancianos, deformes, minusválidos, tarados, disminuidos psíquicos, homosexuales…En tiempos de la promulgación de las Leyes de Nuremberg, allá por 1935, se había pensado ya en diseñar un programa de esterilización obligatoria para estas personas que no cumplían con los requisitos del saludable hombre ario. Alguno de los fanáticos jerarcas nazis a buen seguro que no hubiesen pasado las pruebas de selección que ellos mismos, en un ejercicio de hipocresía superlativa, propugnaban.

Algo después de comenzar la guerra en Polonia, se puso en marcha el programa Aktion-T4. El El nombre “T4” procede de los cuarteles generales de la organización que ejecutaba el programa, situados en Tiergartenstraße, 4, en Berlín. Mediante su aplicación, el personal sanitario del partido nazi debía procurar un pasaporte rápido hacia la otra vida a los enfermos terminales. Los inspectores sanitarios del NSDAP elaboraron listas de enfermos sin solución, de vidas indignas de ser vividas, a los que convenía mandar ya al otro barrio. Estos eran trasladados a hospitales espaciales donde fueron asesinados mediante inyección letal o en cámaras de gas. Por cierto, la implantación de la eugenesia no sería preceptivo del Tercer Reich, pues durante la primera mitad del siglo XX, se esterilizó masivamente a enfermos hereditarios en países poco sospechosos de nazismo como Estados Unidos, Australia, Reino Unido, Noruega, Francia, Finlandia, Dinamarca, Estonia, Islandia y Suiza. Quien esté libre de pecado, que tire la primera piedra…

Este plan de eutanasia a gran escala en el Estado nazi fue conocido por el gran público a mediados de 1941, pues hasta entonces se mantuvo en secreto. Estas prácticas llegaron a oídos de las autoridades religiosas católicas y protestantes, las mismas que habían cerrado los ojos ante las barbaridades cometidas contra el pueblo judío, y algunos obispos denunciaron públicamente el asesinato masivo de estas personas. En agosto de 1941, ante el escándalo generado (aunque poco le podía importar a los responsables de un régimen político genocida en su base como el nazi, pero claro, con la iglesia hemos topado), Hitler suspendió oficialmente la aplicación del programa Aktion T4, desmantelando las cámaras de gas instaladas en hospitales especialmente para tales prácticas. Por supuesto que el programa continuó adelante, pero de forma más discreta. Se calcula en unas 70000 personas asesinadas y en 400000 los esterilizados para que su “semilla impura” no pudiese perpetuarse en la Alemania aria.

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