El mayor Liedtke y el teniente Battel

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El mayor Liedtke y el teniente Battel

El mayor Liedtke y el teniente Battel
El teniente Battel

La Wehrmacht y las SS no se llevaban demasiado bien. De hecho, en ocasiones los oficiales del Ejército Alemán se “atrevieron” a desafiar a la temida guardia pretoriana de Hitler. Las cadenas de mando de ambos colectivos estaban separadas y no siempre existía una buena coordinación entre ellas. El mayor Liedtke y el teniente Battel fueron un ejemplo de descoordinaciòn entre ambas.

Julio de 1942. En plena Solución Final, las SS querían deportar al campo de exterminio de Belzec a unos 18000 judíos de la ciudad polaca de Przemysl. Si bien las SS habían informado de sus intenciones a la policía de seguridad (Sipo), no lo hicieron al comandante militar de la plaza, el mayor Max Liedtke, oficial de la Wehrmacht. Este hombre había organizado en la ciudad una brigada de trabajo judía de 4500 personas con pases militares especiales (Ausweis), brigada que el mayor consideraba fundamental para el abastecimiento del ejército alemán. No le hicieron ninguna gracia las intenciones de las SS, y menos aún cuando su ayudante, el teniente Albert Battel mantenía buenas relaciones con los judíos. Para colmo, Battel era miembro del Partido Nazi y de la inteligencia militar alemana, el Abwehr, con lo que las SS se encontraron con un muro de hormigón. Battel había sido arrestado en un destino anterior por oponerse a la deportación de judíos. Tanto el mayor como su ayudante decidieron obstaculizar lo más posible la orden de deportación de los judíos de su demarcación. Y, ni cortos ni perezosos enviaron una compañía de ametralladoras para defender el puente sobre el río San ante la posible entrada de los SS. Prohibieron a la policía realizar ningún movimiento en cuanto a la orden de deportación y luego informaron a las SS de sus intenciones. Además protegieron directamente a 100 familias judías en la Orts-kommandantur (la comandancia del puesto militar). Claro, ante tamaña actitud, enseguida se presentó el comandante SS Martin Fellenz, que les amenazó de muerte. Liedtke y Battel ni se inmutaron. La disputa fue resuelta cuando se reunieron el oficial de mayor graduación del Gobierno General polaco, demarcación administrativa a la que pertenecía Przemysl, el general Curt von Gienath y el jefe de policía, el SS Obergruppenführer Wilhem Kruger, quienes ordenaron que el puente sobre el río San debía ser reabierto y los judíos deportados, con una excepción importante: aquellos trabajadores judíos de la Wehrmacht mayores de 35 años o los que tenían un pase especial, condición que cumplían casi todos los judíos de Przemysl, por lo que casi todos los miembros de esta comunidad que vivían en la localidad sobrevivieron, gracias a la tremenda decisión con que actuaron Liedtke y Battel.

Pero no se fueron del todo de rositas. En concreto al mayor Liedtke le abrieron expediente disciplinario y fue destinado al Cáucaso, donde murió. Battel regresó a su ciudad natal, Breslau, donde ejercía de abogado antes de la guerra, y dejó el Ejército por motivos de salud, pero fue de nuevo movilizado para el Volkssturm. Fue capturado por el Ejército Rojo. Después de su liberación, se asentó en Alemania Occidental pero se le prohibió ejercer su profesión de abogado por un tribunal de desnazificación, pues había pertenecido al Partido Nazi. Falleció en 1952.

Más tarde, en 1981, tanto Liedtke como Battel fueron nombrados póstumamente “Justos entre las naciones” por el Instituto Yad Vashem de Israel.

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