¡Anfetas en el frente!

publicado en: Anécdotas e historia | 0

Benzedrina sulfate S.K.F.

Aunque los soldados alemanes estaban bien entrenados y preparados para creerse los mejores combatientes del mundo, no estaba de más una ayudita que les permitiese encarar al enemigo con más garantías de éxito.

La empresa farmacéutica Temmler había desarrollado en 1938 una metamfetamina, derivado de la anfetamina. La acción terapéutica de la anfetamina y sus derivados consiste en la estimulación del sistema nervioso central, por lo que mejora el estado de vigilia, Además aumenta los niveles de alerta y la capacidad de concentración. Vamos, que te pone un poco “como una moto”.

Entre abril y julio de 1940, la Wehrmacht y la Luftwaffe adquirieron más de 35 millones de comprimidos de Pervitin e Isophan (el mismo fármaco pero desarrollado por los laboratorios Knoll), que son los nombres con los que se comercializó el invento. Las pastillitas de marras ayudaron a mejorar las condiciones de combate del soldado alemán, puesto que las anfetaminas luchan contra la fatiga y eliminan la necesidad de dormir. En el otro lado, los británicos también utilizaron su correspondiente anfetamina, y los norteamericanos, que no iban a ser menos, pues también, pues consumían Benzedrina. Los soviéticos directamente se metían un lingotazo de vodka para animar el espíritu de combate.

En lo que nadie había caído es que las anfetaminas, tomadas tan alegremente y sin prescripción médica, a la larga iban a causar serios trastornos secundarios. Las anfetaminas provocan adicción y asociados a ella, sudoración, mareo, depresión y alucinaciones. Hubo soldados que murieron por insuficiencia cardíaca y otros que se suicidaron durante los períodos de crisis psicóticas.

Pero no se puede negar que mantuvieron elevada la moral de combate, al menos mientras no se supo que tenían sus efectos secundarios, como todo medicamento consumido durante un largo período de tiempo.

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